La muerte de Nestor Kirchner conlleva miles de análisis, entre ellos, obviamente políticos, el futuro del país, el desempeño de Cristina de ahora en más, pero también nos dejó una clara muestra de lo que somos como sociedad.
Sea del partido político que sea, de ideologías encontradas, dispares, del ámbito que venga, bajo ningún punto de vista se puede aceptar la felicidad de alguien por el deceso de una persona.
Nos marca como sociedad, da vergüenza ver en la televión o por red social que les guste, gente que se siente satisfecha por la perdida física del ex presidente de la nación.
Morboso por donde se lo mire, estamos siempre de un lado o del otro, no enfocamos en lo mas importante, la bandera es la prioridad sin importar de donde viene el bastón con que se la sostiene, estos acontecimientos nos deben dar el ejercicio de reflexionar y de ver que si no nos apoyamos no avanzaremos.
Nos hemos acostumbrado a pedirle al resto que se comporte, pero somos los primeros en tropezar una y otra vez, es tiempo ya de hacer un click y de preguntarnos si esta sociedad es la que queremos.
No adherir a ninguna expresión de júbilo por la pérdida de Kirchner sería un buen comienzo..
Dime Lo Que Ves
Análisis de la Web
jueves, 28 de octubre de 2010
Nota Informativa: Murió Nestor Kirchner

El ex presidente de la nación falleció en el día de ayer, cuando esperaba ser censado en su casa en Calafate. El reloj marcaba las 9 horas con 15 minutos y según contrastaron los médicos la razón fue un paro cardiorespiratorio con muerte súbita.
Nestor Kirchner de 60 años tuvo una descompensación motivo por el cual fue trasladado al hospital José Formenti de dicha localidad junto a la presidente Cristina Fernandez de Kirchner.
Se prevee que una multitud despida su cuerpo en el Salón de los Patriotas latinoamericanos de la Casa Rosada.
Junto a Cristina estarán sus hijos Máximo y Florencia, que se encontraba fuera del país.
Reportaje: El era Mariano Ferreyra

Desde muy joven estuvo involucrado en temas políticos, cuando tan solo tenía 13 años comenzó la militancia, en la secundaria fue presidente del Centro de estudiantes. Creció en el barrio de Sarandí, interesado no sólo en política sino también en teatro y cine, tocaba el órgano y estudiaba el CBC de la carrera Historia.
Mostraba dos caras, una introvertida con amigos y familiares y una muy distinta cuando abordaba reuniones políticas.
Tenía 23 años cuando por culpa de la complicidad policíaca y el amparo del gobierno recibió una bala por parte de las cobardes patotas gremiales que terminó con su vida y todos sus sueños.
Hoy Mariano vive en la memoria de todos aquellos que luchan por la vida.
jueves, 7 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
Artículo de Fondo: Te digo lo que veo

En el capítulo de hoy les traigo a la mesa, ¡si!, ¿cómo lo supieron?, nuevamente el tema violencia entre nosotros, se dieron cuenta porque no parece haber solución ¿verdad?.
Ya sea de forma física, psíquica, la podemos encontrar en la calle, en nuestra casa, por donde quiera que estemos, ¿esta con nosotros?, ¡NO!, ¿pero hacemos algo para que no ocurra?. Nestor Ayala, psicólogo de profesión nos plantea algo sobre el tema, afirma que: "no hay nada que muestre la idiosincrasia argentina como el tema violencia". Es decir, nos quejamos una y otra vez pero no hacemos nada al respecto, y continua: "Muchas madres pidiendo a gritos hasta cuando hasta cuando vamos a seguir así y ni siquiera saben que esta haciendo el hijo, con quienes comparte sus días, etc".
El juicio critico que debemos hacer y que seguramente lo hacemos (si quieren el mío está en este mismo blog) debe venir acompañado de empeño por solucionar el problema desde el lugar de cada uno.
Desde esta perspectiva se puede visionar un futuro mejor con respecto a esta problemática tan instalada en nuestra sociedad, de otra manera seguirán siendo reclamos sin consistencia, podemos gritar una y mil veces basta pero debemos proponer algo por detrás.
Las soluciones si las tuviera se las diría, pero si los ítem por donde comenzar a buscarlas, he planteado una y otra vez, creo fuertemente que no hay mejor punto de partida que no sea el ámbito familiar y educativo, mea culpa y a trabajar contra algo que nos lastima día a día y hecha por tierra el bienestar de nuestro país.
Artículo Editorial: Una milonga que ya nadie quiere escuchar
Cada día la palabra violencia acumula mas sinónimos en su "escalofriante" diccionario, se las escucha e inmediatamente se las relaciona, así sucede con las barras bravas, con las pandillas callejeras, así sucede hoy en día, también, con la palabra patovicas. Peor aun, que la policía se convierta en sinónimo, si ya no lo es. El motor propulsor es el mismo, el sentirse poderoso, el pensar que uno tiene potestad de hacer lo que quiera con la otra persona, estamos hablando en este caso solo de la física, muchas veces de menor grado que las otras formas de violencia.
Usted se estará preguntando por la solución, ¿que se puede hacer para terminar con toda esta violencia que existe en el país? pregunta la señora del pueblo mientras baldea su vereda, pues esto ya lo hemos expuesto con anterioridad citando el caso de Malagueño. Dígame sino usted por donde comenzaría, ¿no lo haría por su casa?, ¿por la educación de su hijo?, porque la palabra que cada vez acumula mas sinónimo no está tan lejos de su casa, quizás este a la vuelta o quizás ya este en su casa y usted no lo sabe. Tome la palabra como herramienta y concentrece en la educación como puntos de partida, tome los recaudos necesarios para ser un granito de ayuda de esta sociedad tan vapuleada por "una milonga que ya nadie quiere escuchar".
Usted se estará preguntando por la solución, ¿que se puede hacer para terminar con toda esta violencia que existe en el país? pregunta la señora del pueblo mientras baldea su vereda, pues esto ya lo hemos expuesto con anterioridad citando el caso de Malagueño. Dígame sino usted por donde comenzaría, ¿no lo haría por su casa?, ¿por la educación de su hijo?, porque la palabra que cada vez acumula mas sinónimo no está tan lejos de su casa, quizás este a la vuelta o quizás ya este en su casa y usted no lo sabe. Tome la palabra como herramienta y concentrece en la educación como puntos de partida, tome los recaudos necesarios para ser un granito de ayuda de esta sociedad tan vapuleada por "una milonga que ya nadie quiere escuchar".
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Entrevista a Teresa Estellés

Nos contactamos con esta prestigiosa psicóloga para que nos de un punto de vista profesional sobre el problema de la violencia en nuestra sociedad, en especial referido al caso de Malagueño, el papel de los medios de comunicación y como piensa que se puede erradicar este mal que se encuentra en nuestros dias.
Esta al tanto del caso del chico en Malagueño. ¿Que es lo primero que se le viene a la mente cuando ve estos casos?
Teresa: Sigo sosteniendo la idea de que todo comienza en casa, no hay comunicación, la formación de las familias está apoyada en un conjunto de supuestos que circulan en la sociedad y que se expresan, de modo específico, en los distintos grupos sociales y en cada familia en particular.
¿Quién debe hacerse cargo de combatir la violencia?
Teresa: Todos, debemos involucrarnos todos los agentes, desde los de mayor poder hasta los del seno de la misma familia, trabajar en conjunto, podes descifrar porque Fernando actúo de esa manera contra la humanidad de Leandro. Es un arduo trabajo, pero creo que debe ser pensado a largo plazo y con seriedad, si se busca la solución rápida no se llega a buen puerto.
¿Qué papel cumplen los medios de comunicación en todo esto?
Teresa: Los medios de comunicación tienen que fomentar el compromiso a erradicar el problema, dar a conocer que hay modos de búsqueda de solución, el papel de provocar terror y caos en la sociedad no le hace bien a nadie, genera que las masas se cierren y se resguarden.
Por último ¿qué le dirías a la familia de Leandro?
Teresa: Y.... es difícil hablarle desde este lado, pero les sugeriría que no se inunden de bronca e ideas de venganza, Fernando será juzgado por la ley pero tienen que entender que el problema es de fondo y que él es victima de un sociedad violenta en la que todos tenemos un grado de responsabilidad.
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